Traiguen Tierra de Progreso
Desde los inicios de su fundación, "el fuerte de Traiguén" se caracterizó por su dinamismo económico, lo cual significó que rápidamente la zona fuera conocida por el empuje, en la ardua tarea de implementar nuevos avances tecnológicos. La comuna ha sido denominada históricamente "El Granero de Chile", en consideración a la gran producción triguera registrada a fines del siglo XIX y a comienzos del XX. Esto significó que ya en 1889 llegara a estas tierras el ferrocarril; además se instaló en esos años el primer banco de La Frontera, de José Bunster, junto a otras casas financieras que establecían sus sucursales en Traiguén. Hoy la comuna es conocida en el exterior por su importante producción forestal, como también por la industria del mueble, pues se elaboran en la zona artículos de calidad, que encuentran acogida en los mercados nacionales e internacionales.
Por otra parte, esta es una tierra de gran belleza natural, encontrando sitios como: El Salto Quichanmahuida, Balneario Los Maitenes, la Quebrada Chufquén, y los Saltos del río Quino. Además, se pueden visitar lugares tan atractivos como el Parque Weber, plantado hace más de 50 años, y en el cual existen más de 76 variedades de coníferas de distintas partes del globo.
Respecto a su gente, esta tierra ha sido acogedora con los inmigrantes suizos, franceses, ingleses, españoles, portugueses, austriacos, y rusos, principalmente, que se asentaron en los sectores de Choque-Choque, Quino, Chanco, Tricauco y Galvarino, quienes hicieron suya una tierra desconocida, con el esfuerzo y trabajo que le imprimieron a su quehacer.
Por tanto, en este lugar del mundo han convivido distintas culturas: la mapuche, con toda su fuerza histórica, como originarios del lugar; y quienes han venido posteriormente a unirse al desarrollo de la zona, para ser parte de esta tierra.

Historia
La historia de Traiguén se encuentra fuertemente unida al proceso de incorporación de las tierras de "La Frontera" al Estado chileno a fines del siglo XIX. Por lo tanto, como muchas ciudades de La Araucanía, Traiguén nació como un fuerte militar, una avanzada del Ejército de Chile para asentarse en esta zona del país.
Como señalan las crónicas de la época, el 2 de diciembre de 1878 fue fundado el fuerte de Traiguén por el coronel Gregorio Urrutia, asentándose esta división en los dominios del gran Quilapán, quien diez años atrás había impedido que el Ejército lograra su cometido en el área.
Ya en 1879 se instaló el telégrafo en el sector, lo que permitió una rápida comunicación con otras zonas del país. Asimismo, junto a los militares llegaron cientos de personas con el ánimo de quedarse a vivir en el sector, por lo cual se organizaron para realizar las tareas propias de una ciudad naciente: ubicar la plaza, los rancheríos, iglesia, etc.
La gente empezó a trabajar en la ganadería y la agricultura. Posteriormente, se instala en Traiguén José Bunster, quien levantó importantes industrias y servicios comerciales, además de dedicarse a la floreciente agricultura.
En 1883, el mismo José Bunster instala un molino de cilindros que operaba con energía hidroeléctrica, siendo el primero en su tipo en Sudamérica. Por lo demás, permitió otorgar luz eléctrica a un importante número de familias.
Son muchos los hitos de progreso que marcan a esta comuna, entre ellos destaca que en 1901 comenzara a operar la primera locomotora electrica en Sudamerica, bajo la administración de Juan Widmer, y que hoy se ubica frente a la Estación de Ferrocarriles.
Por lo demás, fue un espacio floreciente para el periodismo regional, que encontró en este lugar la energía necesaria para crecer, destacándose el diario "EL Colono", que dejó huellas en los habitantes de "La Frontera".
Como se señaló a comienzos del siglo XX, la comuna se caracterizó por su prosperidad, lo cual significó que la zona atrajera a un alto número de inversionistas de distintas partes que vieron en estas tierras una buena alternativa para hacer riqueza, lo cual redundó en un abundante comercio y dinámica vida económica.